July 21, 2009

Música en vivo: Situación y desafíos

foto_Agatiello

En los últimos años la música en vivo ha sufrido 2 golpes muy fuertes.
El primero de ellos surgido de la tragedia de Cromagnón que generó el llamado “Efecto Cromagnón” y el segundo el Decreto Nº 520/05 que activaba la Ley 14.597 (llamada “Ley del Músico”).
A cada uno trató de dársele respuesta de una manera diferente, según sus características y, de acuerdo a las posibilidades que existían.
Con respecto al Decreto Nº 520/05, en una primera instancia hubo una movilización de músicos de todos los géneros y de distintos extractos de éxito comercial, que se reunieron en las jornadas en el Hotel Bauen, mas de 1500 músicos expusieron su descontento con respecto a la circunstancia de que se haya puesto en vigencia la ley del músico. Este gran grupo de músicos se autodenominó Músicos Convocados.
Obviamente, la ley no presentaba un estatuto del músico como se debiera
establecer. Sino que lo único que reglamentaba era la necesidad de un carnet y
una matrícula (que solo lo daba el SADEM) para que un músico se presente en
vivo, lo cual generaba la insólita figura de: “Ejercicio Ilegal de la Música”. Y así también creaba una caja recaudadora por la cual el músico no cobraba de manos
de su empleador/contratista, sino que era el empleador/contratista quien pagaba al
Sindicato y éste al músico, lo cual generaba una enorme burocracia.
Luego de estas movilizaciones recibimos una buena noticia. El Decreto Nº 636/06
derogaba al anterior y surgía de manos del propio Presidente Kirchner un desafío
que asumimos muchos músicos de que creáramos una nueva Ley. Democráticamente muchos músicos se sumaron a participar, en ese momento, en varios grupos de trabajo para generar un nuevo proyecto de ley. Cualquier músico podía participar libremente de las reuniones.Luego de un trabajo muy arduo. Se comenzó a redactar el proyecto. Para eso se estudió legislación de distintos países (Brasil, Francia, Alemania, España, Suecia, EEUU, Italia, entre otros) y se tomó como modelos, para la creación de un nuevo instituto dedicado a la música, el INCAA y el Instituto Nacional del Teatro.
Fue ahí, cuando se decidió que no podíamos crear un estatuto del músico adecuado a nuestros tiempos y a la realidad existente, si previamente no se mejoran las condiciones y las oportunidades para hacer música en vivo. Recordemos que todo esto fue posterior a la Tragedia de Cromagnón.Así que mejor era crear un Instituto Nacional de la Música (INM) que mejore las condiciones y dé mas oportunidades, a través de herramientas concretas, para el desarrollo de la carrera artística y académica del músico, además del conocimiento de sus derechos y obligaciones.
Actualmente el anteproyecto se encuentra presentado ante legisladores y
estamos sumando adhesiones de músicos reconocidos y no tanto de todo el país
para con eso demostrar que es toda la sociedad musical quien necesita y
pretende que este proyecto sea ley cuanto antes. Si quieren conocer mas del ante-proyecto los invito a ingresar a www.musicosconvocados.com y sumar su adhesión al mismo.
Con respecto al Efecto Cromagnón, recordemos, antes que nada, que la normativa anterior y la posterior a Cromagnón resulta perversa, incongruente, excesivamente extensa y bastante anacrónica. Lo cual generó que antes de la tragedia nada se exigiera y con posterioridad se exigiera condiciones sin ningún tipo de criterio.
Por ello la Unión de Músicos Independientes (UMI) ha dado respuesta de 3 formas
diferentes, a esta terrible situación. La primera fue enviar una carta-documento al GCBA para que instrumente y ponga en funcionamiento las medidas necesarias a fin de garantizar el ejercicio constitucional de trabajar. Eso fue acompañado de 2 movilizaciones de músicos ante la Jefatura de Gobierno.
Posteriormente, esta acción se completó con un juicio iniciado ante el Tribunal
Superior de Justicia (Corte Suprema de la Ciudad de Buenos Aires) donde
obtuvimos un fallo favorable. Es bueno recordar que justamente Diego Boris (Presidente de la UMI) tocó, durante la audiencia, una canción acompañado de su
guitarra demostrando de ésta manera que lo peligroso no es la música en vivo, si
no las condiciones en las cuales se desarrolla.
El fallo derogó 3 puntos fundamentales de la normativa:
- Que en una noche solo pudieran presentarse en un mismo escenario hasta un
máximo de 5 artistas; – Que se exigiera la descripción de la naturaleza y del spectáculo, el número de personas que ejecutarán el espectáculo, nombre de la banda o persona que ejecuta el espectáculo (impidiendo de esta manera que se pueda contar con un músico distinto o reemplazante); – Y por último que no se les exigiera mas a los teatros, las asociaciones de fomento, clubes de barrio, etc el cronograma anual que incluyera fechas de realización y horarios de inicio y finalización de los eventos musicales (este requisito fue fundamental para que los espacios indicados pudieran volver a tener espectáculos de música en vivo).La segunda respuesta de la UMI fue presentar una denuncia en el INADI por la
cual se obtuvo también un dictamen sumamente favorable atento que consideró a
los permisos especiales discriminatorios.
Nuestro planteo surgía de la particularidad de que si un lugar está habilitado,
cumpliendo con todas las condiciones de seguridad requeridas, con capacidad
para 50 personas y quiere contar con un pintor que dibuje mientras el público
(ahora 49 personas) lo observa, o un actor actúe una pieza de una obra de teatro, o una persona recite un poema, el lugar puede realizarlo sin la necesidad de algún permiso, habilitación o autorización propia de esa actividad. (Alguien podría llegar a creer que es necesario un permiso extendido por la autoridad local para cualquier tipo de expresión artística?). Sin embargo si ese lugar quiere contar con una persona que tome su guitarra requiere de un permiso especial (distinto al que poseen esos lugares para funcionar), llevando la situación a un extremo insólito, como si fuera el instrumento el que cambiara las condiciones.
Ese planteo tuvo asidero en el INADI que generó, conjuntamente con el fallo del
Tribunal Superior de Justicia, un replanteo del Código de Habilitaciones de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esperemos que de todo esto surja un nuevo
Código justo y coherente.Por último, y dando una respuesta concreta a la falta de posibilidades de las bandas para poder tocar, en la UMI se creó un grupo de músicos de distintas agrupaciones (de nombre UMIRED) que ha generado un circuito de música en vivo que ya se extiende mas allá de las fronteras de Capital y Gran Buenos
Aires donde los grupos que deseen participar pueden tocar en vivo sin perder
dinero. Logro no menor en las circunstancias actuales de la música en este país.
Igualmente la pelea no ha terminado. Todavía hay pocos lugares habilitados y los
permisos resultan casi imposibles de conseguir. Así que de nosotros, todos los
que estamos vinculados a la música, depende el futuro de nuestro arte y el
desarrollo de la música en nuestro país.

Esteban Agatiello
Músico y Abogado

Escrito por: Esteban Agatiello

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