July 10, 2009

"Pienso en un país en donde el derecho a la salud presida el pensamiento sanitario"

Mario_Rovere

1- ¿Cómo ves la situación mundial, sudamericana y Argentina en lo que a
salud se refiere?

Es una pregunta bastante difícil de contestar. Por un lado los grandes indicadores promedio tienden a descender y eso da cierta sensación de “progreso” por el otro el número absoluto de excluidos crece, la infraestructura de servicios de salud crece poco y mas lentamente que la propia población y los problemas se complejizan.
El mundo se encuentra hoy frente a una crisis alimentaria de proporciones, que algunos llaman un tsunami silencioso. 37 países se encuentran con baja disponibilidad de alimentos y ha habido estallidos en cinco de ellos con numerosas bajas por este mismo motivo. América Latina con la excepción de Haití que forma parte de los países en crisis y con Bolivia, Guatemala y Nicaragua en zona de riesgo se halla un poco mejor en éste sentido.
El hambre se sumaría así a uno de los flagelos que mas golpea la conciencia colectiva como un problema sanitario fuera de control. Me refiero a la situación del HIV-SIDA en varios países de Africa en donde su incidencia es de tal magnitud que se considera “humanitario” ni investigarlo por la imposibilidad o falta de respuesta en medidas preventivas o en tratamientos disponibles.
Hay también noticias desfavorables para América Latina como un todo: en las últimas décadas esta región que no es la mas pobre del planeta, se ha caracterizado sí por ser la mas injusta, es decir la de peor distribución del ingreso del mundo. Esto hace que aun cuando los indicadores de crecimiento económico sean favorables, los beneficios no estaban ni se verán equitativamente distribuidos.
Para algunos autores, al menos por sus consecuencias para la salud, la inequidad es mas grave incluso que la propia pobreza medida por ingresos, ya que la inequidad produce violencia y tensiones sociales y reduce la solidaridad licuando el capital social de las comunidades.
En Argentina la situación presenta rasgos contradictorios, es evidente que la situación social es menos grave estadísticamente que la que se vivió en la crisis del 2002 y posiblemente mejor que la misma hiper-desocupación del 95. Sin embargo la solidaridad social que se construyó en el contexto de una crisis que igualó perjudicados en todos los sectores sociales (o en casi todos porque hay quienes se salvan siempre) se disipó y hoy la puja distributiva parece presentarse tan salvaje como a fines de los 90.
Pero los excluidos, aun aceptando que son menos, están peor. La inflación los afecta diferenciadamente, los subsidios están congelados, la solidaridad ha disminuido, la estigmatización ha aumentado y hasta el mismo cierre del tren blanco es una forma de expresar que desde el mismo Estado se avisa que la tregua social que se instaló de hecho por el temor a quedarnos sin país se ha disuelto en una bonanza que vuelve a mostrar graves problemas de distribución del ingreso.
En los servicios de salud las cosas no están mejor. Luego de una gestión plagada de pirotecnia verbal y de aparatos ingeniosos financiados con crédito, el problema de la universalidad y de la cobertura de los servicios de salud ni se ha planteado. La inversión en Atención Primaria no alcanzó a ocultar que hace mas de 30 años que no se invierte en infraestructura hospitalaria, que las camas hospitalarias están congeladas y no siguen siquiera el crecimiento demográfico de la población ni menos aun las masivas pérdidas del empleo estable y su correlato de pérdida de cobertura de la seguridad social.
En ese contexto la atención primaria se convierte en servicios de “contención primaria”, sin servicios de referencia y contrareferencia ni posibilidades de trabajo en red. Un caso dramático de esta falta de red lo constituyen las muertes por bronquiolitis, muchas de ellas acontecidas en niños y niñas de buen nivel nutricional que simplemente nunca alcanzaron los servicios de la capacidad resolutiva que correspondía.
Otra asignatura pendiente de la organización sanitaria la constituye la salud de las áreas metropolitanas, no solo la de Buenos Aires sino varias otras como el gran Córdoba, el gran Rosario, los complejos Corrientes-Resistencia, Santa Fe-Paraná que requieren una acción de articulación desde el gobierno nacional.
Finalmente, no podemos dejar de lado el drama invisible que viven los migrantes de países limítrofes que hacen sustanciales contribuciones a la generación de riqueza en sectores en donde hay poca oferta laboral, en condiciones habitacionales y laborales precarias y que no siempre obtienen prestaciones de salud culturalmente adecuadas a su situación de necesidad.
El panorama de la oferta de servicios tampoco es muy favorable. Los recursos son considerables pero la ineficacia sistémica en el uso de esos recursos es ostensible. La fragmentación, la sobreoferta de factores y la exclusión son fenómenos que coexisten y todos sabemos que combinados significan que se está jugando con la salud de la gente.
Se puede decir que los actores son muchos y poderosos, que los intereses y las corporaciones solo buscan llevar agua para su molino. Sin embargo todos sabemos que la situación actual es impresentable, inviable a mediano plazo y que no admite muchos parches mas. La crisis sectorial de ocurrir no sorprenderá a nadie, será simplemente como un choque en cámara lenta en donde veremos a cada actor mas preocupado en como protegerse que en como evitarlo.

2- ¿Cuál es el rol de la OPS?

La OPS es un organismo internacional centenario que cumple la función de construir consensos entre ministros de salud del continente y cooperar técnicamente con los esfuerzos de los países para mejorar la situación de salud.
Desde hace 50 años es además la oficina regional de la OMS para el continente americano y por ello se ha constituido en una organización con bastante influencia en el campo de salud definido de una manera bastante amplia (atiende una agenda que va desde las enfermedades transmisibles, hasta los servicios y políticas de salud y toca temas transversales como medioambiente y servicios sanitarios, salud animal o problemáticas alimentarias vinculadas a la agricultura.
En la década de los 90s su influencia –que de todas maneras es bastante diferenciada según el nivel de desarrollo de cada país- se vio fuertemente reducida por la presencia de los grandes bancos (mundial-Interamericano) que avanzaron sobre las incumbencias de la OPS/OMS proponiendo reformas regresivas cuyos costos estamos pagando (literalmente porque se hicieron a golpes de créditos blandos) hasta nuestros días.
En el contexto del gran desprestigio del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial me parece que la OPS/OMS tine una gran oportunidad y mas aun si sigue el camino de otros organismos internacionales como la OEA o las NN.UU. abriendo instancias de consulta y participación a la sociedad y a sus organizaciones.

3- ¿Cuáles son las prioridades de la OPS en este momento?

La OPS/OMS tiene un lema anual y este año está dedicado a cambio climático como una forma de expresar la profunda preocupación mundial por este fenómeno de alcance global pero con perjuicios diferenciados en cada lugar concreto, perjudicando como siempre en forma diferencial a quienes están peor como pudo verse en algunas catástrofes, aun de los países centrales como la de Nueva Orleans.
El año 2006 se trabajó con un lema vinculado fuertemente a Recursos Humanos porque hay una gran preocupación con otro fenómeno mundial que es la gran absorción de mano de obra calificada, especialmente enfermeras de los países del tercer mundo, por parte de los países mas ricos. La OPS/OMS se comprometió a promover una década de recursos humanos, no solo para fortalecer el desarrollo de los países sino también para promover un código de ética sobre este tema entre los países mas desarrollados.
El 2007 fue muy marcado por el temor de la extensión de la denominada gripe aviar y el tema de seguridad fue muy central. En este año se difundió y se internalizó en muchos países un nuevo Reglamento Sanitario Internacional.
Un último tema de alta relevancia ocurrirá este año con la Atención Primaria de la Salud al cumplirse 30 años de la declaración de Alma Ata que fue una reunión fundante de este tema a nivel internacional.

4- ¿La OPS tiene algún tipo de influencia en la política sanitaria de la Argentina?

La pregunta debería hacerse en la forma de una doble vía y la respuesta sería igualmente doble: si la OPS influye en la Argentina y la Argentina influye en la OPS. No solo porque la actual directora es Argentina sino porque hay una serie de desarrollos interesantes en la que el país ha tomado una cierta delantera.
Por el nivel de desarrollo relativo en algunas épocas la OPS parecía tener poco trabajo si se trataba de trabajar solo con enfermedades de la pobreza medidas por indicadores promedio. Sin embargo la OPS tiene una agenda mucho mas amplia (bastaría poner el ejemplo de la fiebre aftosa) que acopla con muchos temas en la Argentina y mucho mas si el país se abre a un proceso de cooperación descentralizada ya que muchas regiones y municipios del país viven situaciones muy alejadas de los mas tranquilizadores promedios nacionales.
Por su parte la Argentina es un país que debe recuperar protagonismo internacional. Existen algunas fortalezas relativas pero el país tiene una cultura fuertemente endogámica y aun no ha comprendido cabalmente que en un mundo globalizado la soberanía no es mas sinónimo de aislamiento, sino de contactos, redes y vínculos que incrementan y diversifican las posibilidades.

5- ¿Si de vos dependiera, como proyectarías a la salud en nuestro país?

Bueno, nunca depende de la voluntad de una persona ni siquiera de un grupo sino un proyecto no se inserta dentro de un proyecto de Nación.
De todas formas creo que la Argentina necesita un fuerte impulso en el sentido de constituir un Sistema Único de Salud. Se entiende poco que es esto o peor aun se habla de un “ya se intentó pero no anduvo” que es una de las formas mas sutiles de desalentar.
¿Qué es un sistema único? Es un sistema que se organiza a partir de la centralidad del subsector público que opera como el garante de la equidad en la atención con rectoría sobre todo el sistema. Los otros subsectores participan de forma regulada en un conjunto organizado lo que les otorga también un carácter público mas allá de la “propiedad” de los servicios o de las prestaciones. En la Argentina de hoy parece utópico pero hay que estudiar porqué países tan diferentes y al mismo tiempo parecidos a la Argentina como España, Italia, Canadá o Brasil pudieron hacerlo.
Sabemos que el tema era tabú hace apenas unos meses pero la provincia de Santa Fe lo ha planteado abiertamente, se ha planteado en el COFESA y llamativamente hay mas provincias interesadas y el mismo gobierno nacional está buscando formas de fortalecer lo público tanto en la producción de servicios como en la producción pública de medicamentos.
En definitiva simplemente pienso en un país en donde el derecho a la salud presida el pensamiento sanitario, un país en donde no sobre nadie, un país con amplia participación social en salud y en donde no se juegue mas con la salud de la gente.

Escrito por: Luis Guiraldes

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